En El Límite Blog

En defensa de los que no votan.

noviembre 7th, 2013 · No Comments · Política

Las justificaciones para no votar pueden ser muchas, incluso a veces lo que hay es simple desidia, pereza o porta a mí.  Pero más allá de eso, hay muchos que sopesan y deciden no votar, son parte de ese “no voto” protesta, son los que sienten apatía, desilusión de los gobiernos, que ven como tal vez votaron en una elección pasada y después ven como los agarraron de “maes”, que están cansados de ver como los presidentes van y vienen y las cosas no cambian.  Vemos como recientemente muchas veces son criticados, son calificados como antidemocráticos, poco participativos, que están legitimando los malos gobiernos, que no tienen derecho a quejarse después, o que si no les parece que se integren y que sean parte del cambio.

En defensa de ese abstencionismo, que es bastante grande según las encuestas, me atrevo a decir que no es que son sean democráticos, no es que estén a favor de gobierno extremista, dictatorial o quieren vivir en una anarquía, simplemente es que ven que el sistema, tal como está diseñado en la actualidad, no funciona y tiene muchas debilidades.  Veamos.

Como es eso que cada 4 años, un 99 por ciento de la población elige a un 1% para que tome decisiones durante un largo periodo de tiempo, decisiones que no sabemos cuáles van a ser, que no se definen de antemano, que pueden salir güeras como decían los abuelos, que es como jugar a la gallinita ciega.  Eso no es democracia, es una parodia de democracia, de lo cual los sectores con poder en este país se ríen de tanta ingenuidad, ya que ellos sí tiene acceso a ese 1%.

Así nombramos un presidente, del cual no se saben cuáles van a ser sus ministros, cuales son los proyectos de ley, que va hacer para articular un país desunido, como lidiar con un parlamento obstruccionista, como va hacer para manejar una pobreza inmigrante creciente, cual es la reforma concreta del Estado que plantea, como va exigir resultados a las más de 350 organismos estatales que tenemos.  Dirán váyanse a los planes de gobierno, ahí están las propuestas, pero estos parecen copias calcadas de los de hace 4 años, 8, 12 años.  Porque no funcionaron?, y porque van a funcionar esta vez?, por muchas razones que no aparecen en estos y no veo a nadie en el mapa electoral que las formule ni las identifique con certeza.  Que falta liderazgo, dirección, timón, palabrería hueca diría más bien.

Si vemos la retórica electoral es vaga, llena de frases que gustan, pero no comprometen, que no aterrizan, de generalidades, es difícil detectar a un mal candidato, porque todos hablan bonito, todos manejan el recurso del lenguaje, como instrumento de manipulación, construyen realidad con su pensar, divagan, salen por la tangente cuando se les presiona. De hecho la misma Laura Chinchilla sería una excelente candidata hoy día, su discurso, pobre en definiciones y solucionar problemas, es vasto para manejar una visión de país, tiene una matrix mental, que suena muy bien, pero que en el fondo es falsa y confunde.  El lenguaje nos distingue del reino animal, pero usado con abuso, constituye una herramienta de demagogia y cinismo, ya lo decían los griegos con los sofistas.  En estos tiempos abunda, el populismo y propuestas alegres para las masas. El problema es que esa falsedad sale a flote, mucho tiempo después que los elegimos presidente.

Y si esto se aplica en la elección del poder ejecutivo, todavía es más decepcionante en la elección de los otros poderes, listas de diputados que no se conocen, del cual no sabemos su pensamiento, línea de partido, programas, antecedentes, y munícipes todavía más desconocidos, parte de una maquinaria de poder, en la que el ciudadano en los 4 años siente que tiene que lidiar más como un enemigo, más con un Leviatán opresor, que pide impuestos y que exige obligaciones, pero que da muy poco.

Todo esto decepciona, y mucho.  No es por ser pesimista, porque Costa Rica tiene muchas cosas buenas, y ahí vamos avanzando en algunos campos aún a nadadito de perro.  Pero si somos exigentes, vemos que llegue quien llegue a la presidencia, poco hará para solucionar los problemas serios de este país. Eso es lo que en verdad molesta, y que muchos expresan al decir no voy a votar esta vez, el que llegue “no tiene poder”, “las cosas seguirán igual o peor”, “no hay quien le ponga la cola al gato”.

Comprendo y me identifico en este sentido, es como cambiar al maquinista de una locomotora, que es vieja, oxidada, camina lento, tiene poco combustible, difícil de manejar y que no sólo se enfrenta a las presiones de muchos para cambiar el rumbo a sus intereses, sino que tiene que someterse a los vaivenes del contexto nacional e internacional.

Alternativas? Bueno, difícil ya que el panorama actual es complejo. Pero pienso que el cambio debería venir, no solo con reformas electorales de fondo y serias del sistema, sino con una idea de democracia mucho más participativa, que tome en cuenta al individuo, a la persona como base, en el que el poder se estructure de abajo hacia arriba, no de arriba hacia abajo, en forma tal que entre más arriba menos poder.

Tal vez muy utópico, pero hay muchas formas de hacer una democracia más de autogestión, por ejemplo con mecanismos de rendición de cuentas, formas de evaluación, que incluya hasta las escuelas públicas de la comunidad, controlando presupuestos municipales e institucionales, transparencia en la labor pública, exigiendo planes concretos a los políticos, planes de pobreza regionales, comunales y focalizados, en coordinación de planes de drogas y delincuencia comunitaria, haciendo plebiscitos para obras públicas, integrando a sectores informales (ej. Foro Occidente), con asambleas comunitarias, que tengan a su cargo proyectos y servicios en otros campos tales como bolsas de empleo regionales, para reducir el caos vial por ejemplo, en fin, formas que el individuo esté integrado a la comunidad pero desde abajo.  De esta se podría retomar la confianza del individuo, en la persona, una sociedad más solidaria, basada en valores humanos y no sólo en producir y producir, y se podría establecer las bases para una reconciliación nacional y no como ahora que vivimos una sociedad de perros y gatos.

La democracia a futuro deberá ser inclusiva, no exclusiva.  No son ideas nuevas, son conceptos de hace mucho tiempo, que ya se están retomando retomando en varios países de Europa, ante el fracaso de los estados gastones, ineficientes, politizados y lo más triste deshumanos y materialistas.  Para el que piense que cada 4 años, y espere que los resultados vengan de arriba como maná del cielo, lamento decirle que está equivocado. La época de los caudillos de hace 100 años que solucionaban los problemas de un porrazo ya pasó hace mucho tiempo.

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