En El Límite Blog

El tico y sus soluciones simplistas.

mayo 24th, 2013 · No Comments · Política

Casi seguro de que si Cartago no es campeón este fin de semana, alguno va a sacar a relucir el argumento que el maleficio sigue vigente.  El conjuro es poderoso y se mantendrá por quien sabe cuantos años más, dirán otros.  Aparte de lo folklórico y jocoso del asunto, es curioso como de primera entrada, esta sería la justificación más atrayente para explicar lo que a simple vista es un fenómeno extraño, el hecho de que un equipo fuerte de provincia con afición no campeoniza después de 73 años de espera.  Por supuesto que se contestará que eso del maleficio es una superstición absurda, que no debemos suponer este tipo de cosas, y se podrían dar a conocer factores más técnicos para un posible fracaso.

Pero siempre los argumentos simplistas han estado ahí, y desde tiempos ancestrales y casi como programado por un chip del ser humano, buscamos explicaciones al porqué de las cosas y cuando no las entendemos, a menudo escogemos o nos inventamos respuestas bien extrañas y hasta mitológicas.   Mucho antes que Aristóteles formuló la Ley de Causa Efecto, y se pasa del mito al logos (que creo que es otro mito no superado), ya el hombre atribuía posiblemente al enojo de los Dioses  el hecho de que un trueno fuerte derribara un árbol en medio de la selva.  Todavía en ciertos países de Oriente cuando ocurre un terremoto se argumenta que es consecuencia de la ira de Dios ante de la falta de pudor de las mujeres.

Aunque aquí ya no somos tan creyenceros, el problema es que seguimos ligeros de pensamiento y nos inclinamos por explicaciones que no son enteramente correctas, a veces nos vamos con la primera de amague, la más verosímil, otras veces la que nos repiten,  leemos u oímos más, y cuando intentamos razonar un poco la que nos parezca más objetiva.

Pero que es la objetividad?  Digamos que son las respuestas que nos da la ciencia.  Pero en esta, también hay diversos niveles de rigurosidad: física y matemática son las más exactas, biología y química ya hay cuestiones más subjetivas, ciencias sociales como la economía son teóricas pero no exactas y muy poco predecibles.  Aún en las ciencias duras como le llaman, los mismos postulados, están en constante cambio y reformulación.  A=A, B=B, parece ser una verdad indubitable, pero en el mundo real A no es igual a A, un elefante no es enteramente igual a otro elefante aunque compartan ciertos rasgos comunes, el mismo elefante comparado con el mismo dentro de 6 meses es diferente, hay parámetros a tomar en cuenta que a veces no vemos.  La manzana de Newton al parecer siempre cae en línea recta, pero si tomamos el movimiento de la Tierra no cae en línea recta, la física cuántica está tratando solucionando paradojas que parecen contradictorias, es decir, vivimos bajo un velo de ignorancia aún en tiempos modernos dominados por la ciencia y la técnica. Y esto no es malo, simplemente tenemos ventanas a la verdad, cambiantes y flexibles, por lo que no debemos suponer que lo sabemos todo.  Tener prudencia, acoger observaciones y revisar resultados debería ser la regla, y en esto la ciencia es muy cauta, porque no tiene dogmas absolutos, siempre está dispuesta a cuestionar, replicar y reformular sus teorías.

Pero es aquí donde el tico se luce, y siempre se sale olímpicamente con sus soluciones a la tica. Parece que somos iluminados, expertos en todos los campos, y como sabemos que 2+2=4, nos sacamos de la manga las más brillante respuestas.  Los choques y muertes en la carretera se solucionan con la ley más severa o con más tráficos en las calles, la delincuencia se acaba con más policías, la drogadicción se acaba cuando haya más control al narco, el gobierno mejora cambiando sólo al presidente y su gabinete, requerimos más impuestos para hacer más obra pública, si la ley de concesiones no funciona, hay que abolirla, lo malo es la Asamblea y debe reformarse, y así indefinidamente.

A diario vemos en la prensa informaciones con estas soluciones con sesgo, y que también aplica en otros ámbitos: el problema de Saprissa está en las ligas menores, en el entrenador o en el mal arbitraje.  A nivel personal también somos proclives a buscar excusas y culpar a otros o factores externos de lo que pasa, y ya cuando tenemos muchas dudas lo atribuimos al mal karma, mala suerte o a la desconocida voluntad de Dios.  Pero siempre contamos con una respuesta a la mano, aunque si la analizamos un poco muchas no tiene ni pies ni cabeza.  Los políticos que bien saben esto, nos recetan cada cuatro años una retahíla de simplicidades: que van a solucionar un problema de años de un plomazo con una ley, que sólo hace falta un capitán de barco, que requerimos una presidente firme y honesta para acabar con la corrupción, por favor….   Después de un tiempo se demuestra que son quimeras falsas, lo que genera más frustración cuando comprobamos su falsedad.

No digo que factores como las leyes o la honestidad hay que pasarlos por alto, son importantes, al igual que otros elementos, pero por favor no seamos ingenuos, a veces somos demasiado simplistas, repetimos cosas que no son ciertas, y nos encerramos en un paradigma y punto.  Los problemas tienen generalmente multiplicidad de causas, hay que examinarlos no en 2D sino en 3D ó 4D, observémoslos desde todos los ángulos, no tapemos un agujero para que el agua se cuele en otro.  Busquemos soluciones a veces complejas otras veces más sencillas, pero con visión clara de lo que pasa, en contexto, para encontrar fórmulas innovadoras y efectivas.

Seamos conscientes además de que siempre no vamos a tener una solución a todo, a veces simplemente es mejor decir no sé, dejar que otros que han estudiado den su opinión, compartir criterios y afrontar los retos de la manera más lúcida y modesta posible.  Dicen que la prueba y error es la forma sabia que la naturaleza tiene de evolucionar, tal vez, y quizá la suerte de destino y la providencia se apiaden de nosotros y obtengamos mejores respuestas con un poquito más de humildad y ganas de aprender.

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