En El Límite Blog

La Historia es un Espiral

noviembre 10th, 2016 · No Comments · Política

Es curioso ver como los resultados de elecciones de Estados Unidos 2016 esta semana despiertan toda clase de reacciones.  La mayoría de estas caen en un ámbito emocional variado, que van desde las catastrofistas, otras más moderadas, hasta el voluntarismo ingenuo de que los pueblos son sabios y dejarlo todo en manos de Dios.  Pero ya sea alarmándose, vociferando, ignorando, o siendo optimistas, en el fondo siempre aparece el temor, el miedo es un factor fundamental que mueve los corazones y no deja a nadie indiferente. Nos sucede a todos, ante los hechos diarios, juzgamos y valoramos, todo es malo o bueno según lo percibimos de entrada, es una carga emocional que recibimos en el día a día, nuestro cerebro está configurado para hacerlo así, es un mecanismo de alerta. Esto nos lleva a una gran paradoja del hombre moderno, vive mejor que el pasado, tecnificado y con cierta arrogancia de sus avances, pero a la vez infantilizado todavía con mucha angustia, preocupación y stress: a qué? a las noticias, a la política, desempleo, al costo de la vida, al crimen. Miedo de carencias presentes y futuras, a la separación, muerte, el mundo es un pañuelo y en tanto barullo se ha perdido paz y confianza. Surge entonces la incógnita, que hacer ante ello, suprimir el miedo, ignorarlo, apaciguarlo, engañarnos…?

 

Eso es una pregunta con muchas respuestas, pero lo más sensato es la aceptación de esa realidad en un sentido amplio.  Esa aceptación a nivel práctico no es indiferencia ante los problemas, es trabajo y acción, pero también en un plano superior de conciencia, es paz mental, conexión con la sabiduría interior y reflexión.  Mucha reflexión que sin duda es necesaria en tiempos difíciles – todos los tiempos son difíciles – , y que nos puede llevar a muchos lugares, pero observando en perspectiva lo que pasa, en el fondo lo que hace falta es comprender que somos parte de un orden no controlado, incierto, infinito, caótico, es el ser de la dimensión dual y densa que vivimos. Vemos entonces que hay épocas de integración, consolidación, trabajo de ideales, y otras de azar, indeterminación, pesimismo, derrotismo, tanto en lo individual como social.  Donde hay crisis, ya se han sembrado semillas de su solución, y donde hay progreso, se gesta las condiciones para su desintegración.  No hay por tanto doctrinas absolutas para explicar la historia.

 

En ese contexto las sociedades y personas avanzan inexorables, pero ese avance es accidentado, como un péndulo que se mueve oscilante, a través de un gran espiral que se va recorriendo poco a poco.  Es un espiral que en cierto momento los fenómenos se reiteran, como en un eterno retorno, pero no en forma idéntica sino en paralelo, las lecciones no aprendidas se repiten y se vuelven a repetir pero a otro nivel superior, el sufrimiento y la desesperanza es parte inevitable de ese aprendizaje, porque así es la naturaleza del mundo. Un texto del filósofo Javier Martínez Gracia, citando a Gustave Le Bon, lo ilustra en la historia de las civilizaciones:

 

“Si consideramos en sus grandes líneas la génesis de la grandeza y la decadencia de las civilizaciones que han precedido a la nuestra, ¿qué es lo que vemos? En la aurora de dichas civilizaciones, un conjunto base de hombres, de orígenes diversos, se reúne por los azares de las migraciones, las invasiones y las conquistas (…) Son bárbaros (…) Ese pueblo no saldrá de la barbarie sino cuando, después de prolongados esfuerzos, (…) haya adquirido un ideal. Poco importa su naturaleza. Ya se trate del culto a Roma, del poderío de Atenas o del triunfo de Alá, bastará para dotar a todos los individuos de la raza en vías de formación de una perfecta unidad de sentimientos y pensamientos (…) Tras las características móviles y cambiantes de las masas estará aquel estrato sólido, el alma de la raza, que limita estrechamente las oscilaciones de un pueblo y regula el azar.

 

Pero ya decía Lao Tsé que “tras alcanzar su plenitud, las cosas decaen”. Y Ortega y Gasset: “Al alcanzar una forma su máximo se inicia su conversión en la contraria”. En la historia de Gilgamesh, rey sumerio que buscaba la inmortalidad, meditaba el carácter transitorio, perecedero de las empresas humanas. Es el camino abajo en que también consistía el camino arriba. Prosigue Le Bon: “Con el progresivo desvanecimiento de su ideal, la raza va perdiendo cada vez más aquello que mantenía su cohesión, su unidad y su fuerza (…) Aquello que constituía un pueblo, una unidad, un bloque, concluye por convertirse en una aglomeración de individuos sin cohesión y que aún mantienen artificialmente durante algún tiempo las tradiciones y las instituciones. Entonces, divididos por sus intereses y sus aspiraciones, no sabiendo ya gobernarse, los hombres piden que se les dirija hasta en sus menores actos y el Estado ejerce su absorbente influencia. Con la definitiva pérdida del antiguo ideal, la raza concluye perdiendo también su alma (…) Presenta todas sus características transitorias, sin consistencia y sin mañana. La civilización carece ya de solidez y cae a merced de todos los azares. La plebe es reina y los bárbaros avanzan”.  Dios es un espiral, hay un lado oscuro en toda ilusión que hace vana cualquier esfuerzo por conseguirlo. (Cioran)

 

Qué lecciones faltan por aprender? Muchas tal vez, estamos gateando aún en esa espiral de la historia.  Javier Gomá nos habla del peligro de una democracia sin ideal, Occidente no sabe ya que defender, ha perdido el norte, la degradación política es mera consecuencia de una cultura decadente, reflejo de valores superficiales y de falta de motivación, ese impulso que sólo en momentos de crisis sale a relucir.  No hay crisis, entonces la tragedia se llama, “necesitamos por tanto lo peor de nosotros mismos”, dice Martínez Gracia, es el apego a la sombra lo que nos hace reaccionar afirma Jung.  Es la consecuencia de un hombre moderno que conquista su libertad y derechos, y se liberó de reyes inquisidores, pero no sabe qué hacer con ella, por ello acuden reiteradamente a la moral de rebaño, el viejo miedo a la libertad de Fromm aparece aún como un fantasma persistente, los pueblos quieren un buen amo, un mesías, un showman que los salve, que los guíe, apelando al caos nuevamente. Sólo en algunas épocas y naciones se ha alcanzado una cierta madurez, el ciudadano común en su día a día pasaría a ser el gran protagonista de la historia. Grandes retos por delante. Pero hay esperanza: decía Ortega y Gasset: “la vida ha triunfado sobre el planeta gracias a que en vez de atenerse a la necesidad la ha inundado, la ha anegado en exuberantes posibilidades permitiendo que el fracaso de una sirva de puente para la victoria de otra”.    espiral-ascendente

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Legalismo Crónico en Costa Rica

septiembre 2nd, 2014 · No Comments · Política

El informe presidencial de los primeros 100 días nos dice que Costa Rica necesita progresar “bajo el imperio de la ley”.  Acto seguido cita varios casos de corrupción y mala gestión estatal y se lamenta que en esta materia las leyes promovidas “son un fracaso”, hay una espiral de ineficiencia y corrupción, el aparato estatal da a entender es como un niño malcriado que se rebela y no hace caso.

Especula un poco el presidente como tratando de buscar culpables y habla de la incapacidad de gobernantes pasados, y de responsabilidad compartida de fiscales públicos, departamentos legales, jerarcas, mandos medios del Estado, aparato de administración de justicia, o la conjunción de todos estos factores. Sigue adelante con otro tema, dejando entrever que algún día esta amalgama de elementos negativos se pueda solventar, tal vez con un poco de transparencia.  No es claro la forma en que lo va a hacer, como confiando en el fondo en la buena fe del funcionario público que en el futuro se ajuste de buena voluntad al “deber ser” de la norma.

Tenemos entonces un engorroso andamiaje jurídico e institucional, que genera un Estado ineficiente, y nos preguntamos: ¿No será que este famoso “imperio de la ley” ha servido de excusa reiterada para encubrir y eximir de responsabilidad a las malas prácticas de gestión pública en Costa Rica?

Hay un concepto de SÍNDROME NORMATIVO que explica muy bien este fenómeno, y se aplica muy bien a Costa Rica.  Consiste en la mala praxis de promulgar leyes sobre un tema sabiendo o temiendo que dicha normativa va a resultar ineficaz o muy difícil de cumplir en la práctica, pero basado en la eficacia simbólica de la ley, es decir, en el efecto indirecto que la norma tenga sobre la opinión pública para dejar una buena imagen y satisfacer aparentemente sus aspiraciones.

Para dejarlo más claro, se expiden normas formales, leyes o decretos, y también informales como directrices o planes regulatorios, con conocimiento o no de la circunstancia de la dificultad de aplicación, pero con una finalidad ulterior no jurídica, que es meramente política ante el ciudadano.  Este último queda contento, ya que aparentemente el sistema funciona ante su reclamo, se apaciguan los ánimos, y hay una percepción positiva del gobierno que está trabajando y tomando cartas en el asunto.  Una vez que el ciudadano se da cuenta de que la norma no funciona y el problema persiste, entonces vuelve a exigir al administrador que reaccione, este nuevamente legisla, repitiendo la cadena normativa, no sin antes haber ganado réditos políticos en esta dinámica. Leyes que pueden ir desde la construcción de una carretera, a regular corrupción, seguridad vial, delincuencia, servicios de  salud, violencia doméstica, y otros muchos.  Ver en este sentido el reciente aporte del jurista y filósofo colombiano Andrés Botero sobre este tema.

¿Porque sucede y estamos tan acostumbrados a este síndrome normativo? La razón es sencilla, ante las demandas sociales lo más fácil y barato para el Estado es expedir normas.  Para el político es más fácil planificar y proyectar en papel una carretera que hacerla. Dicha práctica viene desde hace mucho tiempo, por eso vemos a diario declaraciones de funcionarios públicos, “estamos trabajando en eso y tenemos planes”  sabiendo que es difícil de cumplir, pero la percepción de trabajo efectivo es aparentemente positiva.

La norma promulgada del mundo ideal, sirve entonces para dos fines: tenemos una idea clara del problema, hay expectativas reales de solución de un problema. Hay de inmediato un efecto placebo de carácter político, mediante el cual la comunidad se tranquiliza teniendo fe en ese poder normativo del administrador, se gana tiempo y se crea una ilusión de cambio. En segundo lugar cumple una importante función como justificación a futuro, cuando las cosas no salen como se esperaba tiempo después el funcionario va a decir “no es culpa mía”, ahí está escrito y lo apruebo (pero no lo practico), viva el “Imperio de la Ley”, sino se concreta es por cuanto algunos (siempre otros), hacen caso omiso o no colaboran para su cumplimiento.

Nótese el círculo vicioso, tenemos la realidad por un lado, la norma por otro y el imaginario colectivo que propugna la ley.  Para el legislador y político lo más fácil trabajar en este mundo paralelo que modificar comportamientos culturales, que enfrentarse a la realidad social.  Es el contexto ideal que habla el presidente en su discurso, el “deber ser”, lo que claramente debe ajustarse el Estado, pero sin armas concretas para definir acciones, o tal vez sin la voluntad necesaria para acometer tan ardua labor. Incluso arrinconado en el futuro, el gobernante puede salir al paso y generar expectativas de nueva regulación, que aprobada o no, que le sirvieran para excusarse ante la opinión pública.

Tarde o temprano por supuesto, la realidad se revela, y la decepción social aparece, vienen por tanto las justificaciones, no hay recursos, faltan policías, faltan tráficos, faltan fiscales, mala gestión, corrupción, jerarcas, desorden en la ejecución, entre otros, siempre factores genéricos poco definidos, como duendecillos malévolos que conspiran contra el plan.  Pero curiosamente en el papel, en ese mundo ideal, las cosas funcionan a la perfección.

En definitiva es un pésimo esquema mental, que arrastramos desde hace décadas, tal vez heredado de un positivismo formalista alejado de lo sociológico del siglo XIX. Tenemos una idea del soberano dictando órdenes, y que estas casi como mandato divino se cumplen, y el pueblo se alegra que se ya de golpe y porrazo se dio solución a un problema. El derecho se convierte en un fin en sí mismo, en un formalismo jurídico perverso, pero con cierta utilidad demagógica que da dividendos a corto plazo.

Es que el principio de legalidad que abarca los actos estatales, no tiene porque ser una camisa de fuerza de la acción pública, el Estado está en último término para satisfacer necesidades materiales concretas. La prioridad debe ser la consecución de metas y resultados, con un manejo correcto de recursos, no la sujeción a la norma per se.  Sino terminamos con una sobreproducción de instituciones y leyes, obstruccionistas por lo general, que contribuyen a la ingobernabilidad, y que sirven como excusas ante una pobre gestión gubernamental. Es parte de una tendencia legalista distorsionada, hasta tal grado que percibimos que cuando la Asamblea Legislativa no trabaja el país está paralizado.

¿Qué es lo que hace falta? Reformular los procesos, más compromiso social y estatal. Marcos regulatorios modernos, ojalá con estudios de implementación y recursos previos.  Parafraseando a un jurista español hay que darle a la sociedad algo mejor que el derecho mismo. Generar una conciencia de pragmatismo, como sucede en otras culturas, volver a los gobiernos de cemento y varilla. Será mucho pedir una reforma integral del Estado, y salir de mitos y trampas conceptuales en que estamos anquilosados.

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Salirse de la Matrix

agosto 1st, 2014 · No Comments · Vida y Cultura

Lo esencial es invisible a los ojos decía “El Principito”, de Saint- Exupéry con acierto.  Pero que es eso que llaman esencial? Por qué nos cuesta tanto verlo, precisarlo? Experimentamos y vibramos con sentimientos y emociones, sabemos que hay algo más, pero normalmente nos desenvolvemos en lo material, en lo visual, a diario nos enfrentamos con necesidades, obligaciones y problemas, con una pesada carga emocional, parece como una cárcel que a veces quisiéramos escapar y salir corriendo.

De hecho escapamos y lo hacemos a menudo, con entretenimientos, pasatiempos, trabajo, quehaceres.  Lo más común es dejarse llevar, hacemos la vida más light, sin más, disfrutamos, reímos o lloramos, sin mucha complicación.  Otros, un poco más reflexivos buscan alguna receta por ahí de la felicidad, alguna filosofía de vida, se compenetran con una religión, y por qué no ir a estudiar física cuántica y teorías de planos dimensionales. 

Pero hay una forma más simple y accesible para salirse de la matrix.  La antigua sabiduría oriental nos dice que vivimos en un mundo de apariencias, ilusiones, espejismos, todo dirigido por un caballo desbocado que es nuestra mente, y que todo el día nos bombardea con ideas, necesidades, emociones, conflictos y con proyecciones del pasado y futuro, que nos crean ansiedad.  Si logramos dominar a esta, a nuestro más profundo Yo, un conócete a tí mismo a través de la meditación y observación conciente, salimos de esa ilusión, a un plano superior de contemplación neutral de las cosas, donde se puede atisbar un poco la verdad y encontrar paz.  Budhaa nos dice que el primer motivo de sufrimiento es la ignorancia, pero no entendida como falta de conocimientos, sino en la falta de ver las cosas como son, en quitarnos esa venda que nos impide ver.  Lo que conocemos del mundo con nuestros sentidos son las olas, más allá está el océano que las sostiene, la Vida, insondable, inagotable, ilimitada y de lo que formamos parte.

No es el camino fácil como la pastillita azul o roja que le ofrecen a Neo en la cinta de cine, pero es una opción a considerar.  No es una religión, ya que no plantea verdades, ni respuestas, sino un camino a recorrer por cada uno, a elegir en cada momento la paz en vez del conflicto, a proyectarse en la unión universal, a ver lo fugaz y relativo del mundo, enfocarse en el presente y ahora. Tampoco es una guía para todos, ya que otros prefieren otras vías, y están bien, no se juzga, no se buscan adeptos.  No hay líderes ni reglas, es un camino individual, voluntario. Un representante más moderno de dichas creencias, como lo fue Krishnamurti rechazó fundar un credo en 1921, cuando tenía miles de fanáticos que se lo pedían, él dijo que la verdad nunca puede ser mostrada o guiada por una autoridad.

En Occidente hay poca apertura para tales ideas, todavía más reticente con lo materialista y consumista de nuestra época.  La principal oposición es por líderes religiosos que sienten amenazadas sus creencias y dogmas, sin embargo, en el fondo dichas enseñanzas están en consonancia con lo que la esencia que dijeron los grandes maestros espirituales, incluyendo Jesús (“mi Reino no es de este mundo”), y que otros pensadores han hecho aportes a través de todos los tiempos, Chuang Tzu, Lao Tse, Heráclito, Epicteto, Emerson, Einstein, por ejemplo, que simplemente van más allá de los ritos, trascendiendo los credos, las divisiones y las ideologías.

Otra motivo de reservas cuando se considera esa tipo de sabiduría es que se considera que son creencias con poca racionalidad fuerte, se reducen a teorías y visiones místicas, en las cuales hay poco grado de intersubjetividad.  Cierto, pero parafraseando a Albert Einstein, una mente no puede resolver el problema que la misma mente creó.  Nietzsche, tal vez, uno de los autores más irreverentes del mundo occidental, nos señalaba lo absurdo de una moral impuesta por una supuesta autoridad divina en la tierra, que se sintetiza en la frase “Dios ha muerto”, pero también nos señala las limitaciones de la razón lógica para dar explicaciones coherentes y profundas de lo que sucede, que se resume en la frase “La razón ha muerto”. El desacredita al positivismo y a la razón como fuente de verdad, para él esta tenía serios vicios como lo demuestra, nada es como aparenta, toda construcción lógica tiene muchas deficiencias, de ahí el relativismo que domina a partir de entonces y que muchas veces nos confunde.  Cuando en el mundo se responde una pregunta, aparece otra y otra y otra.

Curiosamente este exceso de racionalismo que criticaba Nietzsche, es una mentalidad muy arraigada en América Latina, tal vez como un fuerte resabio de la Ilustración que nunca superamos.  Es decir, para todo buscamos teorías de lo bueno y lo malo con la convicción firme que podemos organizar y manejar la sociedad y la vida, arreglar un problema con una ley, o que sabemos lo que pasa, se me recuerda a mucho político haciendo promesas que van a cambiar el mundo.  Al final es el mundo el que los cambia a ellos.  Es que tratan de aplicar leyes de la naturaleza, de la razón, de la matemática, a la convivencia humana, a la vida, al Tao o el Todo, esa es una arrogancia tremenda. La vida es demasiado compleja para manejarla, entenderla en un todo o presumir saber de que es lo que pasa. Ahí queda evidente la arrogancia del intelectual, sus limitaciones, y la realidad se burla de todo el que pretende tener el control y manejar las cosas.

Por último, otros detractores critican esta filosofía universal por ser una actitud pasiva, contemplativa, no hacedora, por lo que aparentemente lo que hay irse como un lama tibetano a hacer mantras en la cima de una montaña.  Lejos de eso, hay un refrán Zen que dice “Antes de la iluminación carga agua y corta madera. Después de la iluminación carga agua y corta madera.”  Otra enseñanza nos dice:  Hay una manera de vivir en el mundo que no es del mundo, aunque parezca serlo. No cambias de apariencia, aunque sí sonríes mucho más a menudo.

En fin, en estas épocas convulsas en que abunda la discusión y el enfrentamiento, y en que hay un caos de información que muchas veces impacta, perturba, desconcierta, es bueno tener un marco de referencia firme que como un ancla en alta mar proporcione integridad, sentido y paz.  Comprende un cambio de actitud, de observarse más, de vivir más interiormente, no tanto en las apariencias y las formas, así dejar un poco la discusión, la quejadera, las bajezas, las actitudes más mundanas y egoicas.  Al final, se trata de de que pueda resplandecer lo mejor de cada uno, tal vez vibrando más alto, con más conciencia, en una vivencia más universal y trascendente.  Es parte de una sabiduría que hay que recobrar.  Al rato de camino por ahí nos toparemos con una amiga que le dicen felicidad.  Namaste!

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Perspectivas para un proyecto país 2014

abril 3rd, 2014 · No Comments · Política

Un dirigente promotor del turismo de cruceros hablaba hace poco de la necesidad de la actividad de recepción de cruceros se tratara como un “tema país”, en que las decisiones vinieran desde arriba, conjuntadas, coherentes, con fuerza política, y no meras ocurrencias de mandos medios.  Hay problemas que más que recursos económicos, requieren firmeza, organización y dirección ejecutiva para corregirlos.  Muy bien la idea, pero como cuesta esto en nuestro país, en asuntos de manejo de las carreteras, infraestructura, empleo público, seguridad social, pensiones, educación, se navega por lo general por la libre a los vaivenes de los gobiernos de turno.  Deben desarrollarse objetivos a largo plazo, para solucionar los problemas de fondo, no meros paliativos, poniendo parches por aquí y por allá.

Intentos de concertación para orientar una visión global de país han existido y muchos, casi que cada 4 años son reiterativos y casi cíclicos los esfuerzos de las últimas administraciones por trabajar en esto, con una serie infinita de diagnósticos y propuestas.  Pero porque no avanzamos en el tema?  Primero hay actitudes que echan por tierra los esfuerzos realizados, muy propias de la idiosincrasia tica, ese individualismo, desconfianza, o simple pereza mental en trabajar en las iniciativas de otros, que se traduce en la práctica en seguir pateando la bola y hacernos la vista gorda posponiendo las medidas necesarias.

Pero al tenor de la anterior campaña política, más que actitud, vemos como las propuestas ideológicas que se han consolidado en Costa Rica son de tal diversidad, que el marco teórico claro para explicar la realidad en nuestro país, es decir, para interpretar la realidad y definir nuestros problemas y virtudes, es demasiado confusa.  Es decir, las posiciones ideológicas tan dispares que se traducen en propuestas contradictorias, y los políticos no contribuyen a aclararlas, más bien son acomodaticios, ambiguos y tratan de quedar bien con todos. Con eso lo que dan son señales de desconocimiento de la realidad e incertidumbre. Venimos así hace años, y cuando aparece alguna propuesta inteligente, como dicen, se le paran en la manguera y hasta ahí llegó el asunto.

En esto de las ideologías, como buenos latinoamericanos estamos expuestos a muchas influencias cambiantes y diversas, además que se sabe que en tópicos sociales como en otros temas no hay verdades absolutas.  Eso es aprovechado por muchos para tratar de sembrar la confusión y llevar agua a los propios molinos. Pero seamos prácticos, si queremos prosperar no tratemos de inventar el agua tibia, veamos las 20 naciones más prosperas tienen esquemas abiertos de economías, la mayoría son democracias liberales, con apertura económica y diversos grados de socialismo en aspectos puntuales. Teniendo esto claro debemos concentrarse en el cómo, y no en el que.  Recordemos la máxima china de Deng Xiaoping, da igual si el gato es blanco o negro, lo importante es que cace ratones.

Ante ello algunos podrán decir que esta mezcolanza de tipo centro es el modelo de desarrollo seguido en Costa Rica los últimos 30 años, pero creo que esto no ha sido así.  Lo que hemos tenido es una socialdemocracia que ha degenerado en un mercantilismo soso, en que se ha caído en las trampas de los malos gobiernos de centro, es decir en gobiernos gastones, que no saben socarse la faja, que fomentan contubernios y gollerías con grupos de poder,  donde abunda corrupción en mandos medios, poca credibilidad y legitimación para decidir, con una labor social pobre en resultados, rezagos en campos como educación e infraestructura, con un creciente aparato burocrático clientelista, a veces con ocurrencias fatales como la expansión económica keynesiana de Arias en el 2008, todo lo que a la vez ha provocado un mercado económico un tanto deprimido y poco competitivo.  Se cae así en un mal casi endémico de los políticos modernos, acostumbrados a combatir los efectos, y no las causas de la enfermedad, lo vemos claramente con la subida del dólar reciente, en donde no se tocan los problemas estructurales, sino que se maquillan los síntomas. En resumen, no damos ese salto cualitativo para crecer como país de primer mundo, aunque nos sobra potencial.

Cuál es la perspectiva en este tema con el PAC gobernando para los siguientes 4 años?  El PAC es un partido muy difuso en cuanto a nivel de propuestas, hay un variopinto mezclado de posiciones, que eventualmente puede pasar factura.  Si don Luis Guillermo Solís no asume prioridades y líneas de trabajo coherentes desde el inicio, y muestra debilidades en sus planteamientos, habrá voces que van a desafiarlo y grupos de poder que tratarán de sacar partido, esto abonado a un entorno complicado de déficit fiscal.

Por otra parte, a LGS lo veo con buenas intenciones, de orden en el gasto público, de honestidad y transparencia en la función pública, pero también puede ser conocido por su original mentalidad programática y dogmática, recordemos que como profesor es muy afín a la obsoleta dialéctica materialista profesada en la cátedra de sociología de la U.C.R..  No es nada raro que una vez elegido en las urnas pueda ser tentado, y de hecho como todo político va a ser tentado por el síndrome del “político con poder” ó “caudillo sabelotodo”, y pueda  sucumbir a las tentaciones populistas de hacer crecer el gasto, los mecanismos de intervención, y sumirse en una espiral de ineficiencia y colapso público. Sería el escenario más negativo que podríamos tener. Sin embargo como siempre, las posibilidades de espacios para liderar y buscar concordancias están abiertas, lo que bien manejado puede llevar a sentar las bases para la Costa Rica del mañana, algo que han quedado debiendo estas dos administraciones del PLN.

Costa Rica ya no está para seguir en el mismo jueguito, ya no estamos para experimentos ni para soluciones de medias tintas, requerimos una visión y construcción de país a largo plazo.  LGS tiene la responsabilidad de iniciarlo y todos los ticos dejar un poco la discusión, la quejadera, centrarnos en el trabajo, en nuestro aporte al mundo por pequeño que sea y lo que le vamos a legar a las futuras generaciones.

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Campaña inmadura = democracia inmadura

enero 23rd, 2014 · 1 Comment · Política

La madurez de una democracia puede medirse en la medida en que esta sea capaz de resolver problemas, satisfacer a los ciudadanos y dar resultados.  Si bien Costa Rica lleva bastante tiempo en el camino democrático, y hay logros en su transparencia y estabilidad, no es de negar que hay altibajos en los resultados, con sombras de corrupción, pobreza, poco crecimiento, inseguridad, alto costo de la vida, problemas de infraestructura, que oscurecen el panorama.

Si buscamos pistas porque no se avanza, en la campaña electoral encontramos la respuesta.  Esta refleja lo mal que se desarrolla la vida democrática en nuestro país, en que lejos de discutir los temas de fondo, nos quedamos con mucha mentalidad pueblerina. Son lastres que arrastramos, y no hay que ser un experto para prever que estos síntomas se van a ahondar más durante los próximos 4 años de gobierno y que se auguran tiempos difíciles. Veamos 3 de estos aspectos, entre otros, y que casi forman parte de la idiosincrasia de la ingobernabilidad de este país.

1) Sistema electoral y político entrabado: se exponen con orgullo programas de gobierno en la campaña política pero no hay métodos para exigir resultados y compromisos más adelante, eso denota que estamos eventuales agendas ocultas, componendas no deseadas, ante las cuales no podemos hacer nada. Igualmente no hay reformas políticas que agilicen la toma de decisiones en este país, incluyendo, cambios en el reglamento legislativo, elección directa de diputados, destitución de funcionarios incompetentes y mejora de incentivos y eficiencia en empleo público, mejora en mecanismos de referéndums, avances en gestión política y de recursos a nivel regional, mejor asignación de deuda política, control efectivo de corrupción, entre otros.  Si una asamblea de partido no puede invalidar un nombramiento de un diputado recién nombrado, imagínense ya en el poder, nos perdemos en legalismos, recursos, y acusaciones.  Todo está hecho para que grupos de poder minoritarios y fácticos o hasta una sóla persona puedan imponer condiciones por las buenas o por las malas. Así no vamos a ningún lado.

2) Discurso político vago, superficial y creación de expectativas altas.  En el mensaje político y programas de gobierno prevalecen los fines populistas, talvez con buenas intenciones, pero nada más.  No hay ideas claras en la forma, implementación, y ejecución que denoten un cambio efectivo.  Es como hablar que la contaminación de un río se elimina reduciendo la basura en su cuenca, la limpieza ayuda pero el problema va por otro lado.  Entre decir que se crean empleos, mejorar infraestructura y eliminar pobreza, y hacerlo, hay una secuencia de factores, que requieren de ciencia social, es decir síntesis de de una visión país, con una organización, ejecución de un proyecto común, incluyendo una reforma del Estado, un compromiso político y acuerdos de amplios sectores, así como control de los resultados. No es con un par de leyes que se resuelve un problema, son trabajos conjuntos que requieren amplio consenso, reformas en el manejo del gobierno, participación ciudadana y acción estatal.  Ya estamos cansados de escuchar que hace falta discutir los problemas del país en forma seria, no es simplemente enunciar abstracciones sino el indicar el cómo, la implementación, y hacerlo con liderazgo, los discursos deberían ser realistas, la gente más comprometida, y conciencia de la identidad de país y que tenemos que trabajar juntos si queremos lograr resultados.  O es que hay que hacer otro de los 20 planes de concertación nacional que desde hace 30 años se vienen gestando.  Planeación, organización, ejecución y control, el ABC de la administración se olvida en Costa Rica.

3) Polarización ideológica: esta elección parece una elección en Lenin, Bush y Salinas de Gortari.  Dios nos libre.  Decía don José Figueres con mucha razón que las ideologías son los dogmas del los que no tienen ideas.  Todavía en pleno siglo XXI en un pequeño país en Centroamérica, nos pasamos discutiendo si Marx o Adam Smith nos va a ser feliz, mucha culpa de esto es parte del subdesarrollo mental de América Latina y como este nos ha influenciado negativamente.  En una democracia moderna, las ideas socialistas y liberales, deben coexistir con diferentes matices, sin extremismos, en aras de promover la igualdad y libertad, pero con transparencia y resultados. Es también parte de la educación y madurez de un pueblo, sin educación se puede ser presa fácil de los demagogos y políticos populistas. Aquí en lugar de discutir como vamos a construir la carretera a Limón, modernizar los puertos, mejorar la Caja y la educación, dinamizar la producción agropecuaria, estamos sumidos en discusiones bizantinas que fragmentan, dividen y que a fin de cuentas va a ser difícil reunificar posiciones por el bien de Costa Rica.

Una democracia debe reinventarse y mejorarse en forma permanente, y Costa Rica está a tiempo de hacer cambios a futuro, pero primero hace falta ordenar la cancha y aclarar ciertas reglas básicas del juego, todos estamos en el mismo barco, todos queremos lo mejor para Costa Rica, mientras no lo tengamos claro, y así lo exijamos a nuestros políticos, vamos a dar palos de ciego.  Ignorar estos retos pendientes, pasarlos por alto, es un mal que después se puede pagar muy caro.

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En defensa de los que no votan.

noviembre 7th, 2013 · No Comments · Política

Las justificaciones para no votar pueden ser muchas, incluso a veces lo que hay es simple desidia, pereza o porta a mí.  Pero más allá de eso, hay muchos que sopesan y deciden no votar, son parte de ese “no voto” protesta, son los que sienten apatía, desilusión de los gobiernos, que ven como tal vez votaron en una elección pasada y después ven como los agarraron de “maes”, que están cansados de ver como los presidentes van y vienen y las cosas no cambian.  Vemos como recientemente muchas veces son criticados, son calificados como antidemocráticos, poco participativos, que están legitimando los malos gobiernos, que no tienen derecho a quejarse después, o que si no les parece que se integren y que sean parte del cambio.

En defensa de ese abstencionismo, que es bastante grande según las encuestas, me atrevo a decir que no es que son sean democráticos, no es que estén a favor de gobierno extremista, dictatorial o quieren vivir en una anarquía, simplemente es que ven que el sistema, tal como está diseñado en la actualidad, no funciona y tiene muchas debilidades.  Veamos.

Como es eso que cada 4 años, un 99 por ciento de la población elige a un 1% para que tome decisiones durante un largo periodo de tiempo, decisiones que no sabemos cuáles van a ser, que no se definen de antemano, que pueden salir güeras como decían los abuelos, que es como jugar a la gallinita ciega.  Eso no es democracia, es una parodia de democracia, de lo cual los sectores con poder en este país se ríen de tanta ingenuidad, ya que ellos sí tiene acceso a ese 1%.

Así nombramos un presidente, del cual no se saben cuáles van a ser sus ministros, cuales son los proyectos de ley, que va hacer para articular un país desunido, como lidiar con un parlamento obstruccionista, como va hacer para manejar una pobreza inmigrante creciente, cual es la reforma concreta del Estado que plantea, como va exigir resultados a las más de 350 organismos estatales que tenemos.  Dirán váyanse a los planes de gobierno, ahí están las propuestas, pero estos parecen copias calcadas de los de hace 4 años, 8, 12 años.  Porque no funcionaron?, y porque van a funcionar esta vez?, por muchas razones que no aparecen en estos y no veo a nadie en el mapa electoral que las formule ni las identifique con certeza.  Que falta liderazgo, dirección, timón, palabrería hueca diría más bien.

Si vemos la retórica electoral es vaga, llena de frases que gustan, pero no comprometen, que no aterrizan, de generalidades, es difícil detectar a un mal candidato, porque todos hablan bonito, todos manejan el recurso del lenguaje, como instrumento de manipulación, construyen realidad con su pensar, divagan, salen por la tangente cuando se les presiona. De hecho la misma Laura Chinchilla sería una excelente candidata hoy día, su discurso, pobre en definiciones y solucionar problemas, es vasto para manejar una visión de país, tiene una matrix mental, que suena muy bien, pero que en el fondo es falsa y confunde.  El lenguaje nos distingue del reino animal, pero usado con abuso, constituye una herramienta de demagogia y cinismo, ya lo decían los griegos con los sofistas.  En estos tiempos abunda, el populismo y propuestas alegres para las masas. El problema es que esa falsedad sale a flote, mucho tiempo después que los elegimos presidente.

Y si esto se aplica en la elección del poder ejecutivo, todavía es más decepcionante en la elección de los otros poderes, listas de diputados que no se conocen, del cual no sabemos su pensamiento, línea de partido, programas, antecedentes, y munícipes todavía más desconocidos, parte de una maquinaria de poder, en la que el ciudadano en los 4 años siente que tiene que lidiar más como un enemigo, más con un Leviatán opresor, que pide impuestos y que exige obligaciones, pero que da muy poco.

Todo esto decepciona, y mucho.  No es por ser pesimista, porque Costa Rica tiene muchas cosas buenas, y ahí vamos avanzando en algunos campos aún a nadadito de perro.  Pero si somos exigentes, vemos que llegue quien llegue a la presidencia, poco hará para solucionar los problemas serios de este país. Eso es lo que en verdad molesta, y que muchos expresan al decir no voy a votar esta vez, el que llegue “no tiene poder”, “las cosas seguirán igual o peor”, “no hay quien le ponga la cola al gato”.

Comprendo y me identifico en este sentido, es como cambiar al maquinista de una locomotora, que es vieja, oxidada, camina lento, tiene poco combustible, difícil de manejar y que no sólo se enfrenta a las presiones de muchos para cambiar el rumbo a sus intereses, sino que tiene que someterse a los vaivenes del contexto nacional e internacional.

Alternativas? Bueno, difícil ya que el panorama actual es complejo. Pero pienso que el cambio debería venir, no solo con reformas electorales de fondo y serias del sistema, sino con una idea de democracia mucho más participativa, que tome en cuenta al individuo, a la persona como base, en el que el poder se estructure de abajo hacia arriba, no de arriba hacia abajo, en forma tal que entre más arriba menos poder.

Tal vez muy utópico, pero hay muchas formas de hacer una democracia más de autogestión, por ejemplo con mecanismos de rendición de cuentas, formas de evaluación, que incluya hasta las escuelas públicas de la comunidad, controlando presupuestos municipales e institucionales, transparencia en la labor pública, exigiendo planes concretos a los políticos, planes de pobreza regionales, comunales y focalizados, en coordinación de planes de drogas y delincuencia comunitaria, haciendo plebiscitos para obras públicas, integrando a sectores informales (ej. Foro Occidente), con asambleas comunitarias, que tengan a su cargo proyectos y servicios en otros campos tales como bolsas de empleo regionales, para reducir el caos vial por ejemplo, en fin, formas que el individuo esté integrado a la comunidad pero desde abajo.  De esta se podría retomar la confianza del individuo, en la persona, una sociedad más solidaria, basada en valores humanos y no sólo en producir y producir, y se podría establecer las bases para una reconciliación nacional y no como ahora que vivimos una sociedad de perros y gatos.

La democracia a futuro deberá ser inclusiva, no exclusiva.  No son ideas nuevas, son conceptos de hace mucho tiempo, que ya se están retomando retomando en varios países de Europa, ante el fracaso de los estados gastones, ineficientes, politizados y lo más triste deshumanos y materialistas.  Para el que piense que cada 4 años, y espere que los resultados vengan de arriba como maná del cielo, lamento decirle que está equivocado. La época de los caudillos de hace 100 años que solucionaban los problemas de un porrazo ya pasó hace mucho tiempo.

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Dinero: los retos diarios.

agosto 28th, 2013 · No Comments · Política

Imaginemos una sociedad sin dinero, tal vez sino nos trasladamos muy atrás en el tiempo a una sociedad primitiva de recolección o caza, en la cual sobrevivimos en el día a día, conseguimos refugio y alimento pero a la vez tenemos amenazas constantes: inclemencias del tiempo, inundaciones, sequías, enfermedades, ataques de enemigos, escasez de alimento. Sobrevivimos pero siempre estamos temerosos a algún animal enfurecido, o bien caer a un río turbulento en medio de una tempestad.

Ya hoy no nos persigue ningún león en medio de la selva, pero la tensión y los miedos los seguimos teniendo si se quiere más que antes.  Según la psicología moderna, el hombre actual ha cambiado sus preocupaciones ya no tanto por amenazas físicas, sino mentales, afectivas, y económicas. Y es aquí, donde nos topamos con esa pesadilla y tormento de muchos, el dinero o la falta de este. En esta lucha de todos los días, veamos cómo nos afecta y cómo queramos o no, nos va ganando la batalla poco a poco:

1) Reto de tener trabajo: requerimos laborar no solo para atender necesidades, sino para sentirnos productivos y realizarnos con un oficio.  Puede ser que no nos consideremos tan realizados con nuestro trabajo, lo que no deja de ser un problema, o tal vez nos sentimos más a gusto con un papel hogareño, artístico, espiritual o deportivo. Pero el factor económico no lo podemos dejar de lado, en algún grado siempre terminamos insertados en el mundo material, necesitamos recursos, y el desempleo es una preocupación importante tanto a nivel personal como social.

2) Reto de administrar dinero: conseguimos ingreso y trabajo estable, por lo que viene el otro reto: llegar al fin de periodo de pago contentos y felices, tal como malabarista de circo, este es un reto permanente, motivo de angustia para muchos, el dinero nunca sobra, lo malgastamos o no llega como debería llegar. En este punto nos puede servir no endiosar al dinero, bajarlo de su pedestal, organizarse y ver que hay mucho más en la vida que lo económico, que la felicidad bla bla bla, pero difícil en una sociedad consumista, invadidos por una publicidad que nos bombardea que casi todo es tener, que lo relevante son cosas, sensaciones y experiencias que implican mucho $, frivolidades al fin, pero que poco a poco nos llenan la cabeza de tonteras y gustos innecesarios.

3) Reto economía nacional: si superamos estos dos rounds, ya de por sí angustiantes, vemos como no podemos aislarnos de los vaivenes económicos y de sus caprichos.  A nivel nacional, casi a diario malas noticias, suben comestibles y servicios de transporte, construcción, además de combustible, luz, y agua.  Tenemos una inflación alta en los últimos 20 años que no se compensa con los aumentos salariales, aparte de un gobierno desordenado en finanzas, en prioridades, en todo. El principal Banco del país, el BCCR, el único que debería importar que esté con buena salud, tiene un déficit descomunal, al igual que el gobierno, y estos se desenvuelven en una economía frágil e inestable.  El panorama no es halagador, para no ser muy trágicos.

4) Reto economía global: bueno hacemos mantra y suspiramos, seamos positivos, el gobierno siguiente va a cambiar las cosas, bueno a quien engañamos, y viene el último round, la economía global. Aquí también tenemos malas noticias, no hay que ser experto para ver una realidad: el 70 por ciento de la economía internacional está destinada a la especulación y finanzas, solo el 30 por ciento a la producción (intercambio de bienes y servicios).  El trabajo y el ahorro, norma para progresar según los sabios abuelos, ya no lo es.  Desde que se cambiaron los patrones de oro tiempo atrás, y casi como enfermedades cíclicas del sistema capitalista, estamos a merced de coyunturas de los mercados poco predecibles, y que ni los mismos economistas saben descifrar.

Esto no luce bien, emporios bancarios, petroleros, militares dominan la economía global.  Según algunos entendidos, los EUA ha inundado el mundo con dólares baratos ante la crisis del 2008, es decir, consuman y consuman que la FED invita. “Dinero del cielo nos conducirá al infierno”.  (D. Trump, Wiedemer)  Cuando esto cambie, cuando la economía china no patrocine los bajos precios de los EUA, cuando el dólar caiga, y se eleven las  tasas,  tal como pescadores voraces elevando sus redes, ahí vendrá el “llanto y rechinar de dientes”.  Ante una posible debacle del dólar o de los bonos del tesoro, tendríamos un colapso global y local, y la economía nacional como es de esperarse tendrá entonces devaluación, inflación y altas tasas crediticias.  Ya lo han advertido los economistas nacionales muy solapadamente, cuidado con los factores externos. Desgraciadamente el mundo es un pañuelo, y esto nos afecta como un dominó, ya lo vivimos con la crisis de los 80, en el 2001, en el 2008, sino que lo digan los españoles con un desempleo del 27 por ciento, estaremos preparados para una futura crisis financiera?

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Resumiendo la lucha de un simple mortal contra la injusticia y el desorden económico no se ve bien, con un ojo morado si acaso empatamos la pelea, y a duras penas. Vivimos relativamente mejor que antes, pero más estresados, y como un Dios caprichoso del Olimpo Griego, el dinero y su hermana la economía nos recuerda su fuerza y su omnipotencia.

Es un proceso que llevamos bastante, desde el inicio de las libertades económicas del siglo XIX, acelerado después de la II Guerra mundial, somos ahora una nación pequeña, insertada en un mundo globalizado de producción y consumo, pero gobernada con clase política irresponsable y sin visión, y agravada por un  “capitalismo voraz” que engendra sus propios males cada cierto tiempo.  Pero no pongamos etiquetas; otros istmos, otras ideologías, han sido igualmente culpables, ya que todos los gobiernos, organizaciones y sociedades del mundo, casi sin excepción, han sucumbido a las tentaciones del poder y dinero. Todo lo resuelven en clave dinero, en términos de números, de mercancías, el bienestar se mide por lo que tenga, por lo que se ve, dándole más poder al poder, mas gasolina al fuego, más valor a lo efímero.  El tema de los pobres ya no es un tema de campaña para solucionar, sino para explotar y manipular, bienaventurados los pobres.  El problema en el fondo no es del dinero, un simple medio, sino del mismo hombre, de su cosificación, de su pérdida de ética, virtudes y humanidad.

 

Dinero

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Chinchilla y su pensamiento lineal.

junio 15th, 2013 · No Comments · Política

Siguiendo un poco con el tema de las soluciones simplistas de los ticos, del pensamiento cuadrado, de no ver más allá de las narices, la política costarricense está plagada de esto, casi como enfermedad contagiosa, abunda entonces el comentario insulso, populachero, cajonero, de salirse por la tangente para quedar bien con todos. Para muestra reciente la presidenta Laura Chinchilla con motivo del gran atraso en la adjudicación de la nueva carretera en Santa Cruz, criticó a las empresas constructoras por acudir a las “apelaciones constantes” y alegó también una “burocracia amarrada por una legislación absurda”.  Lo que es un problema complejo, que normalmente requeriría varias medidas, y darle un tratamiento de fondo, Chinchilla lo reduce a dos causas y curiosamente ajenas a su responsabilidad.

 

Veamos su argumento, las empresas que apelan están en todo su derecho de defender sus intereses, si le dan la posibilidad lo van hacer, sus abogados están casi en la obligación de hacerlo, sería iluso pensar que no van a hacerlo, excepto que el marco legal no se los permita o fomente. Juzgar entonces la actitud de las empresas es hablar por hablar, es un hecho que indirectamente lo está provocando el mismo Estado, y que por tanto es cómplice de este comportamiento.

 

En cuanto a la legislación y burocracia, cuando la presidenta Chinchilla asumió su mandato esté problema ya existía, no diga que no sabía que desde hace mucho tiempo existía una legislación complaciente, funcionarios poco eficientes, atrasos por aquí y por allá, y que ha hecho su gobierno para resolver el problema: nada. No sólo ignora puntos importantes del problema sino que descarga su responsabilidad lavándose las manos en un gesto poco ético.

 

Hay soluciones alternas al problema: acortar plazos de apelación, especializar funcionarios en el tema, limitar apelaciones al mínimo, reformar Contraloría, digitalizar y agilizar procedimientos, multas por apelaciones infundadas, cambiar legislación de expropiaciones, hacer la obra el propio gobierno, fideicomisos, tal vez todas estas y otras decisiones conjuntas. Y no le atribuyan las culpas al Congreso, ya que si el gobierno tiene un planteamiento claro en un tema, hay una gran posibilidad de que encuentre apoyo en la Asamblea.  Lo grave es  los últimos gobiernos de este país se han caracterizado por la falta de buenas ideas, y si han existido no se han comunicado y desarrollado en forma correcta.

 

Hay muchas formas modernas de hacer política y más eficientes, para muestra un botón: las políticas del Alcalde del municipio central de Brasil en cuanto transporte público y ataque de las drogas en las favelas, la construcción de centros de educación y entretenimiento con alta tecnología en barrios pobres en Colombia, Mujica propuso recientemente que una empresa local financie una escuela “porque no es suficiente con los impuestos”, interesante, no vayamos muy allá, si les da pereza pensar, por lo menos vean TED Latinoamérica o se informen de lo que pasa en otras naciones para que tomen algunas ideas.

 

Mientras los políticos piensen que todo lo solucionan con propuestas de más burocracia y más impuestos andamos por mal camino (y el señor Araya no pinta que se salga del saco). A la vez la sociedad debería buscar formas mas renovadas, para hacer que los políticos no nos engañen y nos metan gato por liebre, haciendo que su voto cuente en forma más efectiva.  Por ejemplo, pedir a los candidatos una lista de los proyectos de ley que van a proponer en su primer año de gobierno y un compromiso público para promoverlos.  Se evitan así sorpresas desagradables, se tiene una idea clara del tipo de gobierno entrante y se evita mucha retórica barata e insulsa de la que todos estamos cansados.

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El tico y sus soluciones simplistas.

mayo 24th, 2013 · No Comments · Política

Casi seguro de que si Cartago no es campeón este fin de semana, alguno va a sacar a relucir el argumento que el maleficio sigue vigente.  El conjuro es poderoso y se mantendrá por quien sabe cuantos años más, dirán otros.  Aparte de lo folklórico y jocoso del asunto, es curioso como de primera entrada, esta sería la justificación más atrayente para explicar lo que a simple vista es un fenómeno extraño, el hecho de que un equipo fuerte de provincia con afición no campeoniza después de 73 años de espera.  Por supuesto que se contestará que eso del maleficio es una superstición absurda, que no debemos suponer este tipo de cosas, y se podrían dar a conocer factores más técnicos para un posible fracaso.

Pero siempre los argumentos simplistas han estado ahí, y desde tiempos ancestrales y casi como programado por un chip del ser humano, buscamos explicaciones al porqué de las cosas y cuando no las entendemos, a menudo escogemos o nos inventamos respuestas bien extrañas y hasta mitológicas.   Mucho antes que Aristóteles formuló la Ley de Causa Efecto, y se pasa del mito al logos (que creo que es otro mito no superado), ya el hombre atribuía posiblemente al enojo de los Dioses  el hecho de que un trueno fuerte derribara un árbol en medio de la selva.  Todavía en ciertos países de Oriente cuando ocurre un terremoto se argumenta que es consecuencia de la ira de Dios ante de la falta de pudor de las mujeres.

Aunque aquí ya no somos tan creyenceros, el problema es que seguimos ligeros de pensamiento y nos inclinamos por explicaciones que no son enteramente correctas, a veces nos vamos con la primera de amague, la más verosímil, otras veces la que nos repiten,  leemos u oímos más, y cuando intentamos razonar un poco la que nos parezca más objetiva.

Pero que es la objetividad?  Digamos que son las respuestas que nos da la ciencia.  Pero en esta, también hay diversos niveles de rigurosidad: física y matemática son las más exactas, biología y química ya hay cuestiones más subjetivas, ciencias sociales como la economía son teóricas pero no exactas y muy poco predecibles.  Aún en las ciencias duras como le llaman, los mismos postulados, están en constante cambio y reformulación.  A=A, B=B, parece ser una verdad indubitable, pero en el mundo real A no es igual a A, un elefante no es enteramente igual a otro elefante aunque compartan ciertos rasgos comunes, el mismo elefante comparado con el mismo dentro de 6 meses es diferente, hay parámetros a tomar en cuenta que a veces no vemos.  La manzana de Newton al parecer siempre cae en línea recta, pero si tomamos el movimiento de la Tierra no cae en línea recta, la física cuántica está tratando solucionando paradojas que parecen contradictorias, es decir, vivimos bajo un velo de ignorancia aún en tiempos modernos dominados por la ciencia y la técnica. Y esto no es malo, simplemente tenemos ventanas a la verdad, cambiantes y flexibles, por lo que no debemos suponer que lo sabemos todo.  Tener prudencia, acoger observaciones y revisar resultados debería ser la regla, y en esto la ciencia es muy cauta, porque no tiene dogmas absolutos, siempre está dispuesta a cuestionar, replicar y reformular sus teorías.

Pero es aquí donde el tico se luce, y siempre se sale olímpicamente con sus soluciones a la tica. Parece que somos iluminados, expertos en todos los campos, y como sabemos que 2+2=4, nos sacamos de la manga las más brillante respuestas.  Los choques y muertes en la carretera se solucionan con la ley más severa o con más tráficos en las calles, la delincuencia se acaba con más policías, la drogadicción se acaba cuando haya más control al narco, el gobierno mejora cambiando sólo al presidente y su gabinete, requerimos más impuestos para hacer más obra pública, si la ley de concesiones no funciona, hay que abolirla, lo malo es la Asamblea y debe reformarse, y así indefinidamente.

A diario vemos en la prensa informaciones con estas soluciones con sesgo, y que también aplica en otros ámbitos: el problema de Saprissa está en las ligas menores, en el entrenador o en el mal arbitraje.  A nivel personal también somos proclives a buscar excusas y culpar a otros o factores externos de lo que pasa, y ya cuando tenemos muchas dudas lo atribuimos al mal karma, mala suerte o a la desconocida voluntad de Dios.  Pero siempre contamos con una respuesta a la mano, aunque si la analizamos un poco muchas no tiene ni pies ni cabeza.  Los políticos que bien saben esto, nos recetan cada cuatro años una retahíla de simplicidades: que van a solucionar un problema de años de un plomazo con una ley, que sólo hace falta un capitán de barco, que requerimos una presidente firme y honesta para acabar con la corrupción, por favor….   Después de un tiempo se demuestra que son quimeras falsas, lo que genera más frustración cuando comprobamos su falsedad.

No digo que factores como las leyes o la honestidad hay que pasarlos por alto, son importantes, al igual que otros elementos, pero por favor no seamos ingenuos, a veces somos demasiado simplistas, repetimos cosas que no son ciertas, y nos encerramos en un paradigma y punto.  Los problemas tienen generalmente multiplicidad de causas, hay que examinarlos no en 2D sino en 3D ó 4D, observémoslos desde todos los ángulos, no tapemos un agujero para que el agua se cuele en otro.  Busquemos soluciones a veces complejas otras veces más sencillas, pero con visión clara de lo que pasa, en contexto, para encontrar fórmulas innovadoras y efectivas.

Seamos conscientes además de que siempre no vamos a tener una solución a todo, a veces simplemente es mejor decir no sé, dejar que otros que han estudiado den su opinión, compartir criterios y afrontar los retos de la manera más lúcida y modesta posible.  Dicen que la prueba y error es la forma sabia que la naturaleza tiene de evolucionar, tal vez, y quizá la suerte de destino y la providencia se apiaden de nosotros y obtengamos mejores respuestas con un poquito más de humildad y ganas de aprender.

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Democracia en Costa Rica: valor y desafíos.

abril 12th, 2013 · No Comments · Política

Cuanto vale la democracia en nuestro país?

Algo común a diario es ver el descontento en general que existe en cuanto al funcionamiento del gobierno, lo que se manifiesta en forma clara en las encuestas recientes.  El abstencionismo es el gran ganador de las próximas elecciones, lo que denota una gran dosis de pesimismo y desconfianza del tico en sus representantes y en su sistema político, el gobierno simplemente no responde  a las necesidades del país y el costarricense es bien consciente de este problema.

Pero a pesar de este creciente malestar, la democracia en nuestro país sigue mostrándose firme como sistema de gobierno y sería muy arriesgado afirmar que el tico no apoya la democracia, somos lo que algunos llaman un país con mucha “tradición democrática”. En efecto, cuesta imaginar en Costa Rica un régimen que no sea democrático y cada cuatro años y casi en forma previsible, vemos como al calor de los medios de comunicación, la publicidad y cierta euforia inducida, la gente se convence de que hay que ir a votar, a ejercer el “deber cívico”.  El día de las elecciones vemos banderas, recintos con elecciones infantiles, los votantes, prensa y políticos ponderan la democracia, y las urnas son acudidas en forma razonable, de hecho la elección del 2010 fue de las más bajas en abstención.

Más allá de las tendencias modernas en las que prevalecen los sistemas democráticos, es bueno preguntarse qué es lo que en el fondo permite que en medio de tanta insatisfacción, se avale el sistema cada cuatro años.  Se puede hablar bastante del tema, y hay varios factores inmediatos como lo son los miles de millones que se van a gastar en propaganda política, los exhortos que hace el TSE a ejercer el voto (que de hecho resultan en extremo aburridos y cajoneros), las muletillas huecas que usan hasta la saciedad los medios de comunicación como “respeto a la voluntad popular” o “el gobierno del pueblo y para el pueblo”.  Pero a estas alturas, la gente como que ya no come cuento, se sabe que la voluntad popular no es la voz de Dios y se equivoca a menudo, y para nadie es un secreto que los que políticos de turno llevan agendas paralelas con intereses personales o grupales muy ajenos al interés de las mayorías, en definitiva, la democracia no es la panacea y nos queda debiendo en muchos aspectos.
 
Libertad e igualdad, dos viejos conocidos

Qué es lo que sustenta entonces una democracia moderna? En el fondo, y como algunos teóricos lo han señalado son sencillamente dos principios: libertad e igualdad.  Conceptos algo viejos y manipulados pero aún efectivos, simplemente nos gusta la idea que en condiciones de igualdad, entiéndase un voto por ciudadano, y en un marco de libertades, sobretodo libertad de expresión y libertad política, podamos elegir nuestros gobernantes. Estos conceptos relegados a veces en un segundo plano, es lo que nos identifica con el hecho de ir las urnas, los ideales de libertad e igualdad siguen siendo atrayentes en el mundo actual, y son criterios importantes que legitiman y confirman un proceso democrático.

El tico, heredero de una tradición pacifista por idiosincrasia, se ha llegado a identificar muy bien con estas causas de respeto a garantías individuales y los ideales igualitarios.  También es lo que tememos indirectamente perder, cuando hablamos de regímenes no democráticos, entiéndase estos por sistemas cerrados, que no permiten el cambio de un gobierno por elección, y que afectan inevitablemente derechos individuales y colectivos. En otros lugares, países árabes por ejemplo, que no conocen estos conceptos y no se identifican con estos ideales, hablar entonces de democracia es simplemente hablar de algo desconocido.

Las nuevas generaciones nacimos y crecimos en democracia, por lo que lo consideramos como una tradición heredada, que nació así porque así.  No obstante, recordemos que la democracia históricamente siempre ha tenido y tiene bastantes enemigos; ya en la antigua Grecia, cuna de la democracia, este sistema de elección no era muy popular,  para la élite griega constituía una amenaza real para sus privilegios, por lo que preferirían una aristocracia, gobierno de “sabios y para sabios”, ajeno al resto del pueblo.  Sócrates fue ejecutado, Aristóteles expulsado, lo que nos muestra que la sociedad griega no era muy abierta y tolerante que digamos.  En tiempos modernos las ideas de libertad, igualdad y fraternidad, impulsadas a través de la Ilustración y la Revolución Francesa, supuso un cambio violento y de varias luchas contra regímenes monárquicos y teocráticos.

En las democracias modernas siempre existe un peligro de que el sistema  se deteriore de alguna u otra forma, y termine extinguiéndose por causas diversas, quizá la misma tolerancia que permite la libertad de pensamiento y expresión sin restricción,  puede ser el germen de su propio final.  En estos tiempos el peligro radica en la propia ineficacia para resolver problemas graves de la sociedad, tales como crisis económicas o políticas, o también el engaño ideológico, político y económico que puede estar detrás de unas votaciones y que termina con la credibilidad del sistema.  En nuestro país la educación y la formación basada en respeto a derechos humanos y valores cívicos ha fortalecido una cultura en democracia, pero vemos que en el siglo XX el sistema de libre elección se consolida en nuestro país hasta después de 1948, por lo que sesenta y resto de años es muy poco tiempo para hablar en nuestro país de una fuerte tradición democrática.

 
Retos a futuro: equilibrio entre libre mercado y distribución de riqueza

Otra pregunta que surge de todo esto es hacia donde debe dirigirse una democracia? Se puede resumir en cuatro responsabilidades básicas de un estado moderno: hablamos primero de la necesidad de proporcionar justicia y seguridad jurídica, es decir, leyes para el orden y paz social.  En segundo lugar, necesitamos un estado que vele por el bien común, es decir, que actúe como garante para lograr el progreso, crecimiento y bienestar de todos los ciudadanos.  No habría mayor discusión en estos dos puntos.

Aparecen después las funciones que están ligadas a las premisas de libertad de igualdad que señalamos, en el sentido que se requiere que el estado actúe como moderador entre una balance de libertades individuales y sociales, y el restablecimiento de la solidaridad e igualdad social.  Sucede aquí un fenómeno interesante, y es que a pesar de ser pilares conjuntos en una democracia, paradójicamente, son fuentes de discordia, por cuanto igualdad y libertad no van de la mano, y llevarlos a un punto equilibrio constituye un verdadero desafío.  Si hablamos por ejemplo de la necesidad de libertad como la base del libre mercado, eficiencia y producción, y por otro lado, la necesidad la corrección de desigualdades, en el sentido de procurar una mejor redistribución de la riqueza y corrección de desequilibrios, esto supone un proceso complejo y hasta casi imposible de conciliar en algunos casos.

Este punto ha sido cuestión debate interminable, y es que hay un hecho que es innegable: la libertad y la igualdad son cada una de ellas fronteras de la otra. Para citar un ejemplo sencillo, el uniforme único iguala a los alumnos, que es una condición en cierta forma deseable en la educación secundaria, pero por otro limita la libertad de escogencia y genera disgusto para los que quieran vestir diferente.  Aquí siempre van a posiciones a favor y en contra.  La multiplicación de oportunidades nos da más posibilidades de escoger, haciéndonos más libres, pero produce desigualdades por cuanto unos las aprovechan o las pueden aprovechar,  y otros no.  Un sistema justo en teoría, debería que corregir las desigualdades que se producen por condiciones desventajosas a ciertos sectores y compensar estas con mecanismos de ayuda, pero esto va a tener que afectar intereses de otros grupos.  Lo más triste es que el estado pocas veces acierta en la resolución de estos conflictos, y cuando lo hace, lo hace de manera poco eficiente.

Autores recientes han zanjado la disputa diciendo que analicemos cada caso por aparte, buscando ser efectistas y pragmáticos. Por ello ahora vemos a “sectores de izquierda” asumir posiciones de derecha, o “sectores de derecha” defender posiciones de izquierda en algunos temas, lo que podría dar resultados bastante aceptables, tomando en cuenta que liberalismo e intervencionismo no se excluyen mutuamente.  Pero analizando un poco lo que sucede en Costa Rica, esta búsqueda de equilibrio ideológico no es lo que supone un mayor reto.

El mayor problema aquí es la atomización de grupos de poder en nuestro país, tanto de izquierda, derecha, como estatales, burocráticos, corporativos, empresariales, religiosos, feministas, ecologistas, conservadores, reformistas, territoriales, juveniles, sectoriales,  minorías, etc. Muchos de estos grupos tienen intereses legítimos en representación de cierta mayoría, pero otros tratan de disfrazar sus intereses particulares, procurando inclinar la balanza de la opinión pública a su favor, y confundiendo el discurso con medias verdades, sesgos ideológicos, y otros argumentos con poco fundamento.  Así el debate de libertades y la corrección de desigualdades se vuelve una discusión arduo compleja, en que la pluralidad y fragmentación de nuestra sociedad es uno de los mayores desafíos. Un futuro gobernante de nuestro país debe tener una visión clara, ideas y hasta con nuevos paradigmas para asumir posiciones en cuanto equilibrio de privilegios y obligaciones.  Mucho pedir?  De lo contrario va a pasar lo de siempre, seguiremos estancados en muchos temas, el país no avanza, y los más perjudicados suelen ser como siempre son los sectores menos favorecidos y los menos organizados.

multitud

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